Cuarta sesión

Ponente: Hendrik Vaneeckhaute

Título: “El papel del padre”.

Sobre el ponente: Hendrik Vaneeckhaute es padre de dos hijas y miembro del equipo pedagógico de La Serrada. Ha sido profesor de informática y psicología social, observador internacional en Colombia y representante europeo de la organización Brigadas Internacionales de Paz. Es ensayista y autor del libro ‘Dicen, 99 historias sobre la globalización, el libre mercado capitalista y la guerra’.

El padre influye de forma decisiva en el desarrollo de sus hijos, tanto si es un padre autoritario, ausente o cercano. Y también los niños tienen una influencia en el padre, le pueden ‘moldear’ su comportamiento. ¿Hasta qué punto el  padre, el hombre, puede y quiere dejarse moldear por la influencia de sus hijos o hijas?

¿Qué papel puede asumir el padre en un contexto de una familia cada vez más reducida? ¿Puede sustituir a la madre? ¿Sólo apoya en las tareas domésticas? ¿Está preparado biológicamente para asumir un rol como padre?

La conferencia explica el papel del padre implicado en el proceso de desarrollo de su hijo o hija.

Web: www.pangea.org/hendrik

Ahora puedes escuchar la conferencia descargando el siguiente fichero mp3.

9 Responses to “Cuarta sesión”

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  1. Mai says:

    Enhorabuena,me ha parecido muy interesante y lo has expuesto con mucha claridad.
    Los miercoles solemos juntarnos un grupo de 8-10 personas (madres/padres,educadores…) para ver las video-conferencias y despues abrir un debate…por curiosidad me he metido en la pagina y no me he podido aguantar,¡lo he visto entero!
    Soy profesora de niñ@s de 2 y 3 años,y estoy embarazada. Estoy muy implicada (e ilusionada) con el tema de la crianza y muy concretamente en este tipo de crianza.
    Tambien decir que da gusto escuchar a un hombre entre tantas mujeres…a ver si consigo que mi pareja vea esta video-conferencia y lo entienda todo con mas claridad.
    Gracias.

  2. josete says:

    Hola Hendrik,

    Ante todo vaya por delante mi enhorabuena por esta conferencia que me ha parecido muy interesante y sobre todo muy necesaria. Parece que a nivel social la crianza es sólo cosa de madres. Incluso en entornos más alternativos, basta observar la proporción de madres-padres en cualquier actividad relacionada con la crianza para darse cuenta de ello. Sin embargo, uno está en casa, en el día a día y, en mi caso, es cosa de dos. Y me siento muy afortunado por ello y muy agradecido por estar siendo consciente de esta vivencia de la paternidad pero también porque me parece, desde fuera, muy duro para una persona sola, ya sabéis: los pañales, las puñilas, los puñelos, y los panes (cualquiera que tenga hijos ya sabe de qué hablo).
    Bueno, como decía me parece muy necesario sobre todo porque me he sentido identificado y comprendido mientras lo veía.
    La mayoría de cosas que cuentas no eran desconocidas para mi. Algunas sí, como lo del síndrome de la Covada, del que no había oído hablar nunca. Se lo comenté a mi mujer y me dijo que a mi me pasó algo parecido en el embarazo: tuve un síndrome de la covadilla que se me pasó con unos paseos y unas carantoñas.
    No te he dicho que tenemos un hijo que acaba de cumplir un año y estamos bien.
    Voy al grano: cualquiera de los temas que tratas se podría profundizar pero a mi los que más me interesan son el de las emociones y la empatía. Yo creo que siento la crianza de una manera muy parecida a lo que tú comentas y a veces tengo dificultades, por ejemplo para aceptar que mi hijo se enfade y llore cuando no le permito hacer algo que el quiere. Me siento como obligado a darle todo lo que quiere y cuando hay algo que no le puedo dar o no quiero, por ejemplo porque me parece peligroso, el lógicamente lo pide y llora si no se lo doy y yo no reacciono siempre bien. Sé que tengo que comprender su enfado y mantenerme tranquilo, pero bueno, ya sabes que luego en la práctica, a veces estás cansado o tienes prisa, o te duele la cabeza…
    En fin, que sé que estas cosas son “normales” pero me reconozco capaz de mejorarlas en mi y me gustaría profundizar en ello. Sé que tengo para ello la opción de acudir a un profesional pero no me siento ahora mismo a gusto con esa idea y preferiría si puede ser, que me recomendases bibliografía o páginas web donde pueda informarme más sobre el tema de las emociones y la empatía con los hijos.
    Muchas gracias a ti y también a la serrada y colaboradores por hacer posibles estos espacios de intercambio tan necesarios.

    • Hendrik says:

      Hola Josete

      Te respondo partiendo del texto en las diapositivas de la conferencia….

      La clave: la empatía
      La empatía es una función de la identificación: identificándonos con la expresión corporal del otro, ser capaz de entenderla, ponernos en su caso.

      La empatía tiene tres facetas: 1/Darse cuenta; 2/ Entender; 3/ Sentir. Y cada paso parece costarnos trabajo. Primero darnos cuenta que le paso algo, segundo entender lo que pasa y tercero conectar con nuestro propio sentimiento.

      – Cuando vemos a [email protected] [email protected] llorando, ¿cómo reaccionamos? ¿Nos damos cuenta? ¿Entendemos? ¿Podemos conectar con este sentimiento? Si no podemos conectar con nuestro propio sentimiento de llanto, difícilmente vamos a poder aceptar el llanto de [email protected] [email protected] y acompañarle en este llanto.

      – Cuando vemos a nuestro hijo o nuestra hija enfadado, ¿Cómo reaccionamos? ¿Nos damos cuenta? ¿Entendemos? ¿Podemos conectar con este sentimiento?
      Si no podemos conectar con nuestro enfado, difícilmente lo vamos a aceptar de [email protected] [email protected]

      ¿Aceptamos este enfado como expresión de un sentimiento de una persona que tiene igual derecho a enfadarse que cualquier otra persona? ¿O entramos en la confrontación, a ver quien puede más? Este último ocurre mucho, reaccionamos como un niño, entramos en la confrontación, olvidando que somos adultos que se supone que somos capaces de manejar nuestros sentimientos.

      Los dos primeros pasos son los más fáciles de asumir, con consciencia, con literatura sobre el tema, pero el último, conectar con nuestro sentimiento es bastante difícil hacerlo desde la ‘teoría’. En este último punto, lo que planteas tu, creo que una escuela de padres (que parte de un enfoque de prevención, que trabaja el tema de la empatía, y no una conduccionalista que tiene como objetivo cambiar la conducta del niño), o unos talleres vivénciales en las cuales realmente se llega a tocar estos sentimientos son espacios idóneos.

      ¿Por qué somos tan poco capaces de conectar con nuestras emociones?

      Las emociones son más fáciles de manejar si no hay acumulación: en la medida que las emociones se viven, se expresan en el momento de vivirlas, no se acumulan en la hora de sentirlas. Cuando por ejemplo nos enfadamos, podemos tranquilamente enfadarnos, y el enfado realmente es el enfado de ahora. Lo que suele pasar es que tenemos tanto enfado acumulado (consciente, pero sobre todo inconsciente) que en la hora de enfadarnos, tenemos miedo de dejar salir este sentimiento por la carga que llevamos y el miedo que saldrá todo y que será incontrolable.
      Cuando vemos a nuestro hijo enfadado, ¿qué miedos nos surgen?

      El manejo de las emociones es un proceso madurativo:
      – al principio, los bebes pequeños están ‘inundados’ de la emoción. No hay ninguna defensa ante ella, son totales.

      – Poco a poco aprenden a manejar ‘pequeñas emociones’. (por ejemplo pueden esperar un momento mas largo cuando tienen hambre, puede verbalizar ciertos sentimientos)

      – En la medida que dejamos que las expresan tendrán más capacidad. Si las reprimimos, se van acumulando, y llegan las ‘explosiones’. Una rabieta es en el fondo una expresión de una emoción demasiado grande para manejar por el niño, por que no es maduro para ello, y muchas veces lo es por la acumulación de emociones durante el día. Por ejemplo: un exceso de límites, un día con ausencia de la madre, etc, causan estrés y emociones acumulados que el niño no expresa (por que no tiene un adulto a su lado con el cual tiene un vínculo seguro para hacerlo, o porque no les son permitidos.

      – Si seguimos reprimiendo, las emociones ‘desaparecen’, ya no sienten, y la emoción queda bloqueada, o sale de forma de destructividad.

      En la medida que se desarrolla un bloqueo emocional, se crea una incapacidad de empatía.

      Sobre el tema de las emociones y la empatía, también te recomiendo que visites la pagina web de Yolanda http://www.yolandagonzalez-prevencion.com/articulos.html, en el apartado de artículos encontrarás algunos interesantes.

      Lo que comentas también tiene que ver con el tema de los límites y como manejar el tema. Creo que la forma es importante. A veces son necesarios, y es importante hacerlo desde la empatía (otra vez): para un niño pequeño es muy frustrante; cuando quiere explorar algo que le parece muy interesante, se le impide. El niño pequeño no entiendo de razones racionales (no es maduro para ello), sólo entiende de displacer y placer. Y un límite es displacer, más aún si el adulto lo impone desde la altura. Los límites deberían de ponerse desde la complicidad, buscando alternativas placenteras para el niño pequeño.

      En las segundas jornadas hay una conferencia de Yolanda sobre el tema, y tb hay un artículo de Casilda Rodrigañez (http://sites.google.com/site/casildarodriganez/–poner-limites-o-informar-de-los-limites)

  3. vickymonicaalc says:

    Hola Hendrik, después de escuchar tu charla me pregunto si en tu relación con tu pareja comparten los dos las mismas ideas de una crianza con apego, respeto, colecho, respetar sus sentimientos, escucharlos, la escolarización etc. o entre ustedes también tienen discrepancias?. En mi caso mi marido piensa distinto a mi, y es difícil hacerle entender que las niñas también tienen angustias, miedos, sentimientos como los de los adultos, él cree que sólo son niños y que viven constantemente en un mundo de felicidad. Por supuesto él como padre influye muchísimo en el desarrollo de las chiquillas (7 y 3 años). Y la más grande aunque no le parece justo muchas de sus decisiones y sus formas de actuar se ha adaptado a su caracter y lo quiere con locura.

    Me imagino que quizás tampoco es tan malo que nuestras hijas conozcan dos personas (en este caso su padre y su madre) con carácteres distintos por que al final tanto él y como yo queremos a nuestras hijas con la misma locura pero con distintas formas de pensar. Aunque en ocasiones sea difícil para ellas y para mí.

    Gracias por tu charla.

    Vicky

    • Hendrik says:

      Hola Vicky

      Sí, tenemos la suerte de estar en casi todo de acuerdo, y en cosas que tenemos diferencias hemos llegado a un acuerdo. Ha sido (y sigue siendo) para [email protected] dos un proceso de crecimiento.
      Si hay diferencias en la pareja, lo importante es que haya respeto entre los dos, y que esté claro cómo se hace cuando estáis los dos en casa, que haya acuerdos entre los padres. [email protected] niñ@s aprenden a distinguir, a veces cuesta, pero también saben que para unas cosas es mejor una persona, y otras igual otra. Es falso que el padre y la madre tiene que ir a una, pero tampoco se tiene que entrar en una lucha de alianzas entre uno de los dos y [email protected] niñ@s.

  4. maria suarez says:

    Felicidades a la Serrada y a Hendrik por la conferencia tan interesante. Os comento qué ocurrió el sábado en nuestra sede presencial:
    Hasta el momento la asistencia había sido fundamentalmente femenina. Por causas totalmente causales (o mejor dicho: por sincronicidad galáctica), esta vez las madres de las criaturas nos quedamos o bien en casa, o bien llegando más tarde a la conferencia; y fueron los padres quienes se encargaron de la proyección y posterior puesta en común. Yo llegué casi al final de la ponencia, y me quedé sorprendida por la afluencia masculina, y sobre todo, de caras nuevas. Seguí sorprendiéndome cuando ví que, pese a todo pronóstico, nuestros chicos tomaron la palabra y comenzaron a hablar de lo que había supuesto para ellos la paternidad. Hablaron del parto, de los primeros momentos al tener en brazos a sus hijos, alguno estaba muy emocionado recordando aquello. Hablaron de las dificultades que supuso hacerse a la idea de que su pareja estaba totalmente volcada en la crianza y la búsqueda de su papel en el triángulo creado. Hablaron y compartieron desde el corazón. Mi experiencia fué que a penas me atrevía a intervenir por romper la magia del momento, estaban con una necesidad enorme de expresar. Terminanos sin ganas de terminar, con ganas de más.
    Solo quería compartir con vosotros estos momentos geniales, creo que el ponente ha sido muy acertado al ser hombre y hablar desde el lenguaje de los hombres (me refiero para llegar al sector masculino con facilidad), además la presentación en power-point facilita un montón la síntexis, y las ideas llegan directamente. A todos nos encantó la pregunta del final: por qué este tipo de crianza? y la sencillez de la contestación.
    Es muy importante el papel del padre, y entre las conclusiones que sacamos en nuestro pequeño debate hubo la de que la revolución que está pendiente es la de los hombres-padres, gracias a ellos y su consciencia sobre la paternidad será posible la revolución pendiente en este mundo masculino.

    • Hendrik says:

      Muchas gracias Maria por compartir. Me alegro mucho de ver la reacción que ha tenido. Ese compartir es importante para que podamos sentirnos más tranquilos, o más fuertes a la hora de continuar por el camino que hemos elegido.

  5. Hendrik says:

    Gracias a [email protected] por compartir en este espacio vuestras dudas y comentarios.

    un abrazo

    hendrik